Desalojo en Portillo de Toledo

Recibimos la llamada del alcalde del municipio de Portillo de Toledo para pedir ayuda a la FAPAM. Tenían un grave con Indalecio, un anciano que de pequeño uno perro le salvaron la vida evitando su muerte frente a un toro. Juro, que cuando se jubilarse, dedicaría su tiempo, esfuerzos y dinero a rescatar perros abandonados.

En un pueblo pequeño de Castilla la Mancha no es difícil acumular perros abandonados, se abandonan cada año por miles.

Indalecio cumplió su promesa, rescato y acogió a más de 140 perros, se le había ido de las manos, no disponía de los medios necesarios. Los animales se comían los unos a los otros, no tenían cobijo no atención veterinaria.

Los animales no tenían demasiada confianza en el ser humano, su captura se hizo muy complicada. Durante dos largos días, voluntarios de FAPAM capturaron a todos los perros. Los dos últimos tuvieron que ser capturados con un rifle de dardos anestésicos.

Todos los perros fueron trasladados a distintas clínicas veterinarias, el estado de estos animales era terrible, desnutrición, deshidratación, sarna, parásitos y un sinfín de patologías.

Los 140 perros fueron repartidos entre las distintas asociaciones de la FAPAM.

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